Capullo
Capullo
Todo empezó con una despedida
Capullo nació en Lima, después de perder a una perra que lo había acompañado todo. Daniela, nuestra fundadora, buscó una forma de tenerla cerca que no fuera una foto guardada en el teléfono. Algo que pudiera tocar. Algo que pudiera ponerse.
Bordó su rostro sobre un polo. Lo usó una semana entera. Y entendió algo simple: las mascotas se van, pero lo que nos dejan puede quedarse en algo tan cotidiano como una prenda.
Eso es Capullo. Para que el tiempo no se los lleve.
Un taller en Lima
Trabajamos desde un taller pequeño en Lima. Aquí llegan las fotos que nos confían, aquí se dibuja cada boceto y aquí se borda cada prenda. No producimos en serie. No tenemos diseños en stock. Cada pedido empieza desde cero, con una cara que no se parece a ninguna otra.
Bordado a máquina, cuidado artesanal
Bordamos a máquina porque queremos que el rostro de tu mascota dure. Que resista lavadas, años y uso diario. Pero la máquina no hace el trabajo sola. Detrás hay ojos que estudian la foto, manos que ajustan cada puntada y decisiones que se toman una por una:
- El dibujo del boceto, trazado a partir de tu foto.
- Los colores del hilo, elegidos para ese pelaje y esa mirada.
- La dirección de las puntadas, que sigue la forma real del pelo.
La máquina da precisión. El cuidado lo ponemos nosotros.
Una historia a la vez
No es un lema. Es la forma en que trabajamos. Cada bordado pasa por las mismas manos, de principio a fin. Nos escribes, nos cuentas de tu mascota, nos mandas su foto. Te mostramos el boceto y no bordamos nada hasta que lo apruebes. Nos confías una cara. Eso no se toma a la ligera.
Por eso también acompañamos con especial tacto los pedidos de nuestra línea memorial, para quienes bordan a una mascota que ya no está. Porque bordamos para los que están. Y para los que ya no.
Tu historia puede ser la siguiente
Si quieres llevar a tu mascota contigo, encarga tu prenda en la tienda o escríbenos por WhatsApp al +51 952 497 592. Nos cuentas su historia. Nosotros la bordamos.
Bordamos desde Lima.
Capullo empezó por una historia. Una mascota que cambió la vida de alguien. Una manera de bordarla para que el tiempo no se la lleve.

El taller


